Fuera de comer y hablar, la lengua tiene una “posición de descanso” ideal. Cuando descansa en el lugar correcto —y se respira por la nariz— se favorece el desarrollo de la boca, la cara y una respiración más sana. Aquí van las 4 claves para recordar en casa, entre sesión y sesión.
La punta de la lengua descansa suave detrás de los dientes de arriba, en “el puntito” del paladar. No apoyada abajo ni entre los dientes.
Los labios se tocan sin apretar, relajados. Boca cerrada en reposo, sin tensión en el mentón.
El aire entra y sale por la nariz. Si cuesta, cuéntaselo a tu fonoaudióloga: puede haber algo que revisar.
Los dientes de arriba y abajo quedan apenas separados. Ni apretados ni haciendo fuerza.
El reposo lingual se entrena con repetición amable, no con retos largos. Elige momentos “ancla” del día (al lavarse los dientes, antes de dormir, en el auto) y usa una frase corta para recordar la postura. La constancia vale más que la duración.
Frase clave en casa: “lengua arriba, labios juntos, respira por la nariz” 🌿Marca ✓ cada vez que lo recordamos. La idea es sumar, no ser perfectos.
| Día | Al despertar | Mediodía | Tarde | Antes de dormir | ¿Cómo salió? |
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| Lunes | |||||
| Martes | |||||
| Miércoles | |||||
| Jueves | |||||
| Viernes | |||||
| Sábado | |||||
| Domingo |